¿Qué buscas en internet?

Recuerdo la primera vez que me conecté a internet. Si no me equivoco fue en el año 1993, en la casa de un compañero de la escuela que tenía conexión porque su papá trabajaba de analista de sistemas para una importante compañía de tarjetas de crédito. Mi primera impresión fue ‘Y… ¿para que sirve esto?’ No tenía nada de atractivo. Visitamos algunos sitios que lo único que tenían era texto con poco y nada de imágenes.

buscarinternetPasados un par de años comenzaron a surgir los Cybercafé. A unas cuadras de mi escuela había uno  que, entre el café y la computadora, te costaba un ojo de la cara.

Con el pasar del tiempo pude tener mi primera conexión a internet en casa. Ya era el año 1999, y para ese entonces podías encontrar cosas mucho más atractivas y con mayor facilidad gracias a los buscadores, de los cuales el más potente era Yahoo. Si no estaba en Yahoo, no estaba en ningún lado. Poco tiempo después Google se consagró como el mejor buscador del mundo.

Parte de nuestra vida

Hoy internet es parte de nuestra vida. ¿Te conectas a diario? Yo sí. Es más, necesito conectarme. Enviar y recibir emails, buscar información para un trabajo práctico, leer las noticias, escuchar música, conseguir algún software, mirar fotos y videos, averiguar una dirección, comprar, saber el pronóstico, escoger un lugar de vacaciones, hablar con alguien de otro país, buscar en el diccionario o en la enciclopedia, traducir un texto, sacar entradas para el cine o para un recital, etc., etc.  Internet se ha transformado en el medio de comunicación por excelencia. Lo terrible del asunto es que uno puede utilizarlo tanto para bien como para mal.

Lo más buscado

Leyendo un libro de Thomas Friedman, uno de los periodista más respetados e influyentes del mundo, encontré algo que me llamó poderosamente la atención. El visitó la sede central de Google en Mountain View, California, y dice que lo primero que preguntó fue acerca de las búsquedas más frecuentes de ese momento. Claro, seguramente te imaginarás cual sería la número uno. Por supuesto, lo más buscado en internet era «sexo»  (La tierra es plana, MR Ediciones, p. 164).

¡Con qué facilidad podemos tener acceso a todo lo relacionado al sexo! Dime si navegando por la red no te has topado con pornografía. ¡Está por todos lados! Por más que vos no quieras igual siempre emerge por ahí. ¿Qué haces cuando navegando por internet te topas con sexo? ¿Miras o tratas de evitarlo? ¿Qué deberíamos hacer? No es para alarmarte (en realidad sí lo es), pero este asunto es ¡muy serio! Jesús es bastante drástico cuando habla sobre este tema. El dice que ‘cualquiera que mira una mujer y la codicia (la desea) ya ha cometido adulterio con ella en el corazón’, (Mateo 5. 28). Y ojo, esto va también para las mujeres. Pero fíjate que duro es Jesús con esto que hasta dice que ‘si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo’, (v. 29). ¿Qué esta queriendo decir con esto? ¿Realmente tengo que arrancarme el ojo? ¡Claro que no! Jesús está tratando de hacernos entender lo grave de la cuestión. No entendamos mal, no es lo grave del pecado sino lo peligroso que es para nosotros caer en este pecado. ¡Trae consecuencias terribles!

El sexo en sí no es malo, sino que fue creado por Dios para hacernos bien. Tampoco Dios está en contra de que tengamos sexo, al contrario. Cuando puso a Adán y Eva desnudos en el Edén y les dio la orden de poblar la tierra, ¿qué piensas que les estaba diciendo? El sexo es algo bueno mientras lo usemos de la manera en que debe usarse. Es como un pantalón, si lo uso en la cabeza puede servir para cubrirme del sol, pero me será más cómodo y útil puesto como debería ser.

Lo segundo más buscado

internet-marketingPero lo que ciertamente me llamó la atención no fue lo primero más buscado, sino lo siguiente. Lo segundo más buscado en internet era «Dios». ‘Un montón de gente anda buscándolo’, dice Friedman. ¡Qué increíble! Por un lado la gente busca ‘sexo’ para satisfacer su vacío interior, su desesperanza o su necesidad de ‘algo’, ¡y por otro lado busca a Dios!

Yo me pregunto, ¿qué encontrarán esas personas que buscan a Dios en internet? ¿Podrán encontrarlo en Google, Wikipedia o Youtube? ¿En qué puedo ayudar yo para que esas personas verdaderamente encuentren a Jesucristo?

Es un gran desafío para ti, para mí y para la iglesia. Creo que ha surgido un nuevo campo misionero que no debemos ignorar ni subestimar. Es totalmente virtual, pero no deja de ser real. Quiera Dios que como cristianos podamos dar una respuesta a todos aquellos que buscan a Dios desde sus computadoras. ¿Te animas a hacer algo al respecto?

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Vamos por más

Hasta la estatura de Jesucristo

vamospormas

“En fin, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables. No devolváis mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados a heredar bendición…”

1 Pedro 3.8-9

¡De eso se trata!

Cuando Dios te llama, y Cristo te invita a ser su discípulo, de alguna manera se inicia una sociedad con el Creador del Universo. Socios para responder a las provocaciones con aquello que la Biblia llama bendición. Pedro parece decir: ¡Se trata de eso, muchachos!

vamosxmasSeguir a Cristo tiene que ver con ‘torcerle el brazo’ a la mala onda, por medio de la bendición. Se trata de mirar al otro y pensar cómo hacerle bien, y descubrir en él lo que puede hacerme crecer como humano… A veces tratamos con los demás como si fueran una escalera que podemos usar para alcanzar nuestras metas, o bien como un obstáculo que habrá que derribar. La verdad es todo lo contrario: nuestra realización personal está directamente ligada a la edificación de aquellos semejantes con quienes nos relacionamos.
Preguntas nada fáciles

Intenta ser lo más concreto posible a la hora de contestar estas preguntas.

Quiero pedirte que pienses en nuestras respuestas frente a las agresiones y a las indiferencias ‘mínimas’ que se nos presentan a diario.

¿Cómo reaccionó Jesucristo frente a la agresión?

¿Qué consejo te daría Pedro cuando te quejes por no ser comprendido?

¿Cuáles son las actitudes y acciones por el prójimo que Jesucristo quiere que encarnes?

El corazón de Dios pide socios. Busca a gritos a quienes deseen emparentarse con su obstinado amor. En fin… clama por verdaderos discípulos que comprendan que, si había un misterio, este ya fue revelado en la cruz del calvario: la vida se trata de amar.

Seguí leyendo: Vamos por más: hasta la estatura de Jesucristo.
Germán Ortiz, Certeza Argentina,
208 páginas.

Contenido:
1 – ¡Está aquí! La relación con Dios.
2 – ¡Así Soy yo! La relación conmigo mismo.
3 – De eso se trata. La relación con otros.
4 – Donde hay dos o TRES. La relación con la iglesia.
5 – Los prójimos más próximos. La relación con mi familia.
6 – Amor coherente. La relación con el.
7 – Discípulo identificado. La relación con los que no comparten mi fe.
8 – Creador, creación y creativos. La relación con la naturaleza.

El libro incluye guías para encuentros en grupo.

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Tarea ¿insignificante?

 Habían pasado tres años de convivencia. Dor­mir, comer,


caminar, hablar, pensar, todo lo hacían juntos, alrede­dor del maestro. J
esús cuando llamó a los doce los reunió para que convivie­ran con Él, para que aprendieran de su propio ejemplo. ¿Existe una mejor ma­nera de enseñar que con la vida pro­pia? La tarea que tenía Jesús con este grupo reducido era muy importante. Era ni más ni menos que formar a los primeros líderes de la Iglesia.

Más de mil días pasaron junto al maestro. ¿Cuántas cosas les habrá en­señado por día? ¿Una? ¿Diez? ¿Veinte? En los evangelios podemos encontrar algunas, pero ¡deben ser miles más! Las últimas palabras del evangelio de Juan dice que ‘Jesús hizo también mu­chas otras cosas, tantas que, si se escri­bieran cada una de ellas, pienso que los libros escritos no cabrían en el mundo entero’ (Juan 21:25). ¡Qué increíble debe haber sido vivir pegado a Jesús!

Llega finalmente el último día de esos tres años. Jesús ya sabía que aque­lla noche se despedía de sus amigos. Era la última cena. La cena de la des­pedida. Las últimas horas juntos en intimidad.


La despedida

Hay una frase armada para las despe­didas, por lo menos en las películas. Siempre dicen lo mismo: ‘Odio las despedidas’. El momento de la despe­dida a veces es difícil cuando sabes que no volverás a ver a la otra persona. En otros casos es diferente. Cuando nos vamos de campamento, por ejemplo, la despedida con mamá es escucharla decir: ‘¿Llevas el cepillo de dientes?’, ‘Abrígate bien’, ‘No te olvides de llamar­me cuando llegues’, ‘Cuida bien tus co­sas’. Si nos ponemos a pensar, este tipo de despedidas es más bien de cuidado. Son consejos para que todo salga bien y nos vaya bien.

Si nos ponemos en los zapatos de Jesús, ¿qué hubiéramos dicho en esa despedida? Es la oportunidad para darles el consejo final, la instrucción más importante, ¡la clave de la vida! Por supuesto que el Maestro no des­perdició la oportunidad. Como habi­tuaba Jesús, su enseñanza fue a través de su propio ejemplo.

En aquella época y lugar la gente ca­minaba en sandalias por caminos polvo­rientos, y terminaban con los pies muy sucios. Cuando se sentaban a la mesa, que por cierto eran muy bajas, los pies de uno quedaban prácticamente en la cara del otro. La costumbre era que un sirviente lavara los pies a los invitados antes de entrar a la casa. No sé lo que pasó en esta ocasión, pero esta vez el encargado de hacerlo no estaba y pa­rece ser que todos decidieron sentarse con los pies sucios. Me imagino cuan­do cada discípulo llegó y se encontró con que no estaba la persona encarga­da de lavar los pies. ¿Qué habrá pensa­do el primero en llegar? ‘Uy… ¿y ahora qué hago? No está el que lava los pies. ¿Me los lavo yo? ¿Se los lavo a los de­más?.’ Quizás haya pensado que esa no era la tarea que le correspondía. ¿Y los que entraron después de él? Aparente­mente todos tuvieron el mismo pensa­miento porque estaban todos sentados con los pies sucios. ¡Ni siquiera se les ocurrió lavarle los pies al Maestro!

footwashEntonces Jesús ‘se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un re­cipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba en la cintura’ (Juan 13:4-5). Cuando terminó de lavarles los pies les dijo: ‘Les he puesto el ejem­plo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes.’ (v. 15).

Era la última noche, el último con­sejo, la última instrucción. Les estaba dando la clave de todas las cosas. En otras palabras, Jesús les estaba dicien­do: ‘Muchachos, lo más importante de todo es tener la actitud de siervo. ¡Tienen que servir a los demás! ¡Aún en las cosas más pequeñas!’ Lavar los pies no era gran cosa, no era una ta­rea ni que hacía alguien privilegiado ni que tenía algún talento en especial.

Era algo común, cotidiano y que cual­quiera podía realizar. Podríamos decir que casi era una tarea insignificante. Tal era así que ninguno de los discípu­los se atrevió a hacerlo, a tal punto que se sentaron con los pies sucios.


En nuestro diario vivir nos encon­tramos con situaciones muy similares. Vemos cosas por hacer y ¿qué hacemos?

Yo me imagino a Jesús entrando a mi casa y encontrándose con los platos sucios. ¿Qué haría? O me lo imagino por la calle ayudando a alguien que se le ha caído la bolsa del supermercado. ¿Son estas tareas insignificantes? A nuestros ojos sí. Jesús no dudó en ser­vir en una tarea que para nosotros (y para los discípulos) era insignificante.

Jesús enseñó acerca del servicio en varias oportunidades, pero aquella noche debía hacerlo nuevamente para que notaran su importancia, dejándo­nos las palabras, ‘hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes’. ¿Te animás?

 

Por Adrián Romano

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¿Por dónde debo ir?

Lee Santiago 1.2-5

¿Alguna vez te perdiste? Tal vez te fuiste por el sendero equivocado en una caminata con un grupo de adolescentes o quizás simplemente perdiste a tu mamá en un negocio, cuando eras pequeño. Estabas empantanado. No tenías idea de dónde ir.

Algunas veces enfrentamos situaciones como esa, en otras áreas de la vida. Tal vez estés tratando de decidir con cuál de tus padres vas a vivir este año. O podrías estar pensando en cambiar de escuela porque no te llevas bien con tus profesores. O quizás un amigo te esté rogando que hagas algo que realmente no quieres hacer.  Cualquiera sea la decisión, no sabes en qué dirección ir. Y como tienes temor de elegir la dirección incorrecta,  entonces no eliges nada.

Hemos oído que Dios hace que todas las cosas salgan de lo mejor. También sabemos que tenemos que confiar en que Dios cuida de nosotros. Hoy, Santiago (en la Biblia) nos dice que hagamos varias cosas, incluyendo pedirle a Dios que nos dé sabiduría. Él no dice que Dios nos va a decir exactamente qué hacer; en cambio, nos dice que Dios nos da la sabiduría para decidir.

Cuando enfrentamos decisiones difíciles acerca de por dónde ir, no siempre nos resulta obvio cuál es la ruta a seguir. Pero aun así, tenemos que tomar una decisión y confiar que Dios va a estar con nosotros no importa lo que decidamos. ¿Sabes una cosa? ¡Eso es exactamente lo que Dios hace! De manera que, si estás enfrentando una decisión sin ninguna respuesta obvia, no elijas la opción de no decidir nada. Pídele sabiduría a Dios, ¡y luego haz la elección y confía en Dios para que sea la mejor!

¿Y yo que?

1. ¿Con qué decisión estás luchando justo en este momento?

2. Escribe las opciones que tienes. Haz una lista de los puntos malos y de los buenos de cada una, y luego escribe una fecha para la cual tienes que tomar la decisión. Haz lo que puedas para tomar tu decisión para esa fecha.

3. Pasa unos momentos en oración pidiéndole a Dios la sabiduría que te ayude a tomar una buena decisión. Después, dale las gracias por adelantado por cuidarte no importa cuál sea tu elección.

Tomado de la Biblia G3, Editada por Especialidades Juveniles, ¡te la recomendamos!

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Amor por nada

Lucas 10:25-37

La sociedad en la que vivimos no se caracteriza por su espíritu de solidaridad. Reina a nuestro alrededor, entre otras cosas, la injusticia, la desigualdad, la competencia, la soledad, el sin sentido, todo condimentado con grandes cantidades de egoísmo. Hay un desinterés por el otro, y por sus necesidades, ya sean materiales o afectivas. En una sociedad que se preocupa por mantenerse a fuerza de avances continuos (tecnológicos, científicos etc.) no importa mucho que algunos se queden atrás. Una palabra que explica un poco esta triste situación es “individualismo”. La idea que envuelve es que cada persona, cada individuo, es la única responsable de lograr estar bien en la vida, si alguien está necesitado es porque algo no hizo, o hizo mal, o porque no se esfuerza demasiado, resumiendo, si algo falla es algo que él tendrá, quizá “no le da”, quizá no tuvo “suerte” en cuanto a donde nació, tal vez eligió mal su carrera o su manera de ganarse la vida, etc.…y la comunidad que le rodea no debe intervenir en su situación. Si vemos una necesidad, no tenemos que meternos, no es necesario, no es cosa nuestra, es cosa que tiene que resolver el que la está pasando mal, él se las va a arreglar, y si no, hay bastante gente que se dedica a ayudarles, que esos se encarguen.

Bien, y nosotros como cristianos, ¿cómo actuamos en medio de todas estas ideas? Jesús, nuestro maestro, cuenta en Lucas 10: 30-35, de un samaritano que fue capaz de actuar diferente a lo que se esperaba (porque los samaritanos eran mal vistos por el pueblo judío, no se llevaban para nada bien estos pueblos), cuando todo un grupo de personas no se interesó en ayudar a un hombre que había sido asaltado y herido de muerte. El samaritano de la historia vio a un judío necesitando ayuda y no dudó, actuó sin que nadie se lo pidiera, sin esperar algo a cambio, y además demostró que no hizo una atención “así nomás”, sino que se preocupó por los días siguientes, por lo que tardaría en recuperarse de las heridas, y pagó por adelantado todo lo necesario para que este hombre mal herido tuviera toda la atención necesaria. Linda historia ¿no?

Te invito ahora a que pienses en los que te rodean hoy, tanto familiares como amigos nuestros, (cuanto recuerdos lindos, no?) quisiera que veas más allá de la superficie de lo cotidiano, muchos, pero muchos, puede que no estén pasándola tan bien, muchos están siendo saqueados por la injusticia, golpeados por la desigualdad, sacados fuera del camino por el egoísmo, mal heridos por el individualismo, y victimas de muchísima soledad, y todo pasa frente a nuestras narices… ¿estás dispuesto a arremangarte y ocuparte de ellos?, creo (espero que coincidas conmigo) que no es necesario esperar a que los golpes los tiren al suelo y dejen secuelas o heridas graves, podemos actuar ahora, podemos acercarnos hoy o mañana y escuchar sus necesidades, podemos actuar de una manera diferente a la de esta sociedad.

¿Qué está pasando por la cabeza de nuestros compañeros? ¿Qué los angustia? ¿Qué preocupa a nuestras familias? Dios está interesado en que veamos las necesidades que hay a nuestro alrededor, en la gente que está cerca nuestro y que queremos alcanzar con un mensaje diferente. Debemos ser realistas en las cosas que queremos lograr, digo esto porque se nos abrirán los ojos a muchas direcciones (y es que hay mucha necesidad esperando en los corazones de la gente) y es posible que no sepamos por donde empezar, bien, un primer consejo es que no nos desesperemos en como empezar, comencemos con lo que está a nuestro alcance, sabiendo que de a pequeños pasos se recorren grandes distancias. Podemos ser de gran ayuda a nuestros amigos en las pequeñas cosas cotidianas. Tiro algunos ejemplos: estudiar (a quien no le viene bien una ayudita en esto?) , o en las tareas de la casa (puede que exista una habitación hecha un desastre, cosa común no?, o algo para pintar…) o que le esté faltando algo de ropa, quizá si está muy ocupado y lo podamos invitar algún día a distraerse mirando una película o pasear por algún lugar, tendrá alguna dificultad en su salud (quizá algún familiar o conocido que no se anima a visitar solo) y podamos visitarlo y ayudarlo en alguna tarea; Sin temor podemos averiguar en qué podemos ayudarle y cómo hacerlo sin esperar nada a cambio, éste será sin duda un paso muy grande en el acercamiento del Reino a nuestros amigos.

Señor, Ayúdame a encontrar las necesidades en las que pueda demostrar tu amor en acción.

Por: Gustavo Portillo

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Confesiones de un joven cristiano común y corriente

Vivir creyendo, pensar que vivimos como decimos, ser lo que aparentamos, simplemente un espejismo, un abismo sin reflejo, una imagen borrosa, un sonido confuso, ser una voz en el desierto o simplemente creer estar en lo cierto.

Mi fe, mi convicción, mis creencias, mis desvelos y recelos, eso que llevo dentro que aun no sé si brotó o se me inculcó, ese fundamento quebradizo que llamo formación, esas dudas que suben como agua que no se detiene.

Así soy. Cristiano, evangélico, protestante, “primo en la fe” como dicen mis amigos de la iglesia de tradición en mi tierra, me llaman y me llamo, pertenezco a esa casta de gente creída de ser espiritual, que siente que es sobrenatural, que asisto al altar cada fin de semana, leo mi libro sagrado cuando puedo y necesito, no admito mi pecado aunque esté presente, un cristiano normal.

No sé si existe tal cosa como un cristiano normal, sólo tengo presente que el cristianismo de la Biblia tiene algunas diferencias con el cristianismo urbano que hemos construido, ese cristianismo iluminado por spotlights o reflectores, en el cual crecí creyendo que la unción, era caer un par de veces, hasta me caí por emoción, otras por compasión al predicador que me empujaba, pasé largas horas de mi vida leyendo la Biblia solo para algún día ser ese “iluminado” no iluminado de conocimiento sino iluminado con reflectores de colores, mientras miraba desfilar por mi congregación a cuanto artista existía, yo anhelaba ser como ellos, verme igual, tener tal presencia “escénica”, así es como lo veía. Qué más puedes pedir de un adolescente, medio inconsciente, que se acercó a Cristo no estando en desgracia sino porque era la mejor opción del día.

Al igual que muchos de los que hoy están leyendo estas letras, porque no creo ser el único, soñé en convertirme en esa imagen, esa perfección distante que se paraba en el pulpito, ese tipo carismático que dejaba cautivada a toda la audiencia, que cantaba como ángel, que hablaba con elocuencia, ese que seguro si se lanza de político queda en el gobierno.

Pero luego crecí, me di cuenta que ser cristiano era más que eso, era más que el espejismo, que la imagen reluciente y que el ministerio creciente, que detrás de la imagen había un proceso, que no se llega simplemente con quererlo, entendí que se requiere de gracia divina, de firmeza y convicción, que no se puede reemplazar con la emoción, aprendí que se debe tener un amor genuino por las personas, que la ayuda más memorable es la que captan las cámaras del cielo y se registra en el Direct TV de Dios, no las acciones que me aplauden, sino las que nadie ve, pues Dios que ve en lo secreto, recompensará en público.

Cosas que nadie me dijo, mensajes que no me predicaron, nadie me dijo que la primera vez que orara por un enfermo, este enfermaría más, que en lugar de sanarse el moribundo por el que oré se moriría al día siguiente, no me dijeron que en prisión no se habla de gustos musicales, sino de esperanzas reales, no sabia al igual que muchos, que no siempre se “siente” su presencia, pero que eso no significa que Dios no esté presente, que mantenerse alejado del mal significa una guerra sangrienta, que la abstinencia sexual es una batalla campal, con dos heridos, que el amor de mi vida no llega así nada más con orar y que ser cristiano en verdad es mas difícil, que no se trata de aparentar.

Por eso escribo esto por primera vez, como válvula de escape, como ejercicio mental, quizás porque si no lo escribo voy a reventar, o simplemente porque quise descubrirme y contar, que ser cristiano no es así nada más, que los jóvenes no debemos anhelar el ministerio, sino al Dios al que sirve el ministro, que los jóvenes debemos de dejar de correr por los pasillos del último evento en la caza de un autógrafo, y suplicar por que Dios ponga su firma y su toque en mi vida, dejar de pedir que me firmen la Biblia, para empezar a leerla y pedirle a Dios que me afirme.

Dejar de ser normal, para convertirme en cristiano de verdad.

Por allan Salinas

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Termino la escuela ¿Qué hago?

Es muy común encontrarse ante la ansiedad de no saber bien qué hacer al terminar la escuela. Hicimos tres de las preguntas más comunes a la Lic. María Laura Panero, psicóloga y psicopedagoga con basta experiencia en adolescentes y acompañamiento vocacional.

¿Cómo sé cuál es mi vocación?

Frecuentemente cuando pensamos en vocación, pensamos en “qué carrera estudiar”, o “qué hacer con mi tiempo ahora que termino la escuela”. A mí me gusta pensar en que la vocación tiene que ver con mucho más que eso. Algunos definen a la vocación como “un llamado interno a ocupar un lugar entre los demás”… Para descubrir este llamado, hay que hacerse la pregunta correcta, en vez de preguntarnos “¿qué hacer?”, la pregunta sería “¿Quíen ser?”, ¿Qué proyecto de vida quiero elegir? ¿Qué valores quiero vivir? La idea es “bucear” en nosotros mismos, y preguntarnos por nuestras inclinaciones: nuestros gustos, intereses, habilidades, sueños, etc… y por supuesto, hacer una mirada al “exterior”, para ver cómo compatibilizar lo que quiero con lo que puedo.

¿Son útiles los cursos de orientación vocacional?

Los procesos de orientación no son mágicos. Es un recorrido, donde con el acompañamiento de alguien experto, nos proponemos conocernos mejor e informarnos mejor de nuestra realidad, para poder tomar buenas decisiones.

¿Qué tiene que ver mi carrera con servir a Dios?

Algunas personas en el marco de la iglesia evangélica, piensan que para servir a Dios tienen que estudiar para pastor en el seminario, o en un instituto de música para ser el líder de alabanza; pero que si elegís estudiar una carrera en la facultad, entonces es incompatible con el servicio a Dios. Yo creo que Dios tiene el propósito de utilizarnos para ser de bendición en el ámbito en que nos desenvolvamos. La sociedad necesita del impacto de buenos comerciantes, buenas madres, buenos empleados públicos, buenos maestros, buenos profesionales de la salud, etc…¡Animate a descubrir el lugar en el que Dios te quiere bendecir y utilizar!

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Quiero servir en mi iglesia

Antes de comenzar con algunas ideas prácticas, ¡dejame felicitarte! ¡Qué bien que tenés el deseo de ser útil en la obra del Reino! Eso me parece una de las decisiones más emocionantes que hay en la vida, porque estoy convencido que un interés así­ no puede venir sino de Dios. ¡Cuánto nos necesitamos unos a otros en el trabajo del ministerio! Dios nos ha equipado a todos, individualmente con un gran potencial de hacer tremendas cosas para Su gloria. Lo que necesitamos es embarcarnos en una aventura de descubrimiento. En otras palabras, creo que para poder servir efectivamente, necesitamos descubrir tres tesoros.

1. Descubrí­ tus gustos.

Me gustarí­a comparar por un momento el involucramiento en el ministerio con la práctica del deporte. Sabemos que Dios quiere y puede usarnos a todos en su obra (I Corintios 12:12, 27), y la pregunta inmediata es en qué puedo yo servir. Pues, esto me parece similar a decir algo como “Dios quiere que todos practiquemos deporte” con la interrogante de saber qué deporte voy yo a practicar. ¡Pues la primera respuesta viene con preguntarte qué deporte te gusta! Claro, todos tenemos por naturaleza ciertas preferencias, ciertos gustos; hay cosas que nos llaman la atención y otras que no. Incluso podrí­amos decir que tenemos pasión por algunas cosas mientras que otras no nos atraen o entusiasman. ¡Y eso está bien! Aquí­ entonces está un buen punto de partida: de lo que conoces del trabajo en el ministerio (dentro o fuera de tu iglesia), ¿qué cosas te llaman la atención? ¿De cuál de todas estas opciones conocés más, o hablás más?

 

2. Descubrí­ tus habilidades.

Todos nacemos por naturaleza con capacidades en las que sobresalimos o con las que nos sentimos cómodos. Hay cosas que podemos hacer muy bien, con mucha facilidad. Además, cuando nacemos de nuevo, el Espí­ritu de Dios nos equipa sobrenaturalmente con dones o habilidades espirituales (aptitudes que no podrí­amos tener de otra manera) para que trabajemos en la obra de Dios. ¡Todos tenemos al menos un don espiritual! (I Corintios 12:11). El problema es que algunos ignoramos cuál es o cómo se utiliza (I Corintios 12:1). Un excelente proyecto que podés emprender es averiguar cuáles son tus dones espirituales, y cómo se usan. Para ello te recomiendo que dediques tiempo a:

a. Leer y estudiar el tema de los dones espirituales. Algunos pasajes clave al respecto son Romanos 12:3-8; I Corintios 12:1-31; Efesios 4:11-13; I Pedro 4:10,11. Acompañate de comentarios bí­blicos, de diccionarios o de libros que aborden el tema de los dones espirituales. Quizás una entrevista con tus lí­deres para estudiar el tema serí­a también muy útil.

b. Preguntar a otros. Pedir instrucción a otros lí­deres o personas maduras sobre el tema es enriquecedor. Pero, además, debés preguntarle a personas que te conozcan muy bien en qué creen ellos o ven ellos que has sido equipado por Dios; cuáles creen ellos que podrí­an ser tus dones o en qué áreas de ministerio piensan ellos que podrí­as desenvolverte exitosamente. Es posible que estas personas vean cualidades que aún no has descubierto. Escuchalos como a consejeros sabios (Proverbios 11:14).

c. Participar e involucrarte en muchas maneras. Una de las mejores experiencias de conocer el trabajo del ministerio y de explorar tu capacidad, es siendo parte. Como expectador jamás averiguarás si podés hacerlo; como jugador tendrás una mejor idea. Intentá al menos un par de veces involucrarte en distintas actividades o proyectos que tu iglesia desarrolle. Hablá con las personas encargadas de estos ministerios para contar con su apoyo, y creo que con todo gusto te dejarán participar. Comenzá con algo pequeño, a tu alcance; una situación controlada.

3. Descubrí­ tus oportunidades.

Cada don y habilidad fue diseñado por Dios para cubrir o satisfacer una necesidad. Así­ que debés explorar, con el apoyo de tu liderazgo, qué hace falta en la obra del ministerio de tu iglesia. ¿Qué necesidad puede satisfacer tu trabajo? Quizás se trate de comenzar un ministerio o de arrancar un nuevo proyecto; tal vez sea apoyar algo que ya está en marcha. En ambos casos, si has llegado hasta este punto de investigación, ¡es el tiempo de actuar! Pedile a tus lí­deres que te tomen en cuenta, que te asignen trabajos a desarrollar, que te pongan a hacer algo. ¿En qué te necesitan? Recordá que es tiempo de trabajar; eso implica esfuerzo (mucho empeño), pero al mismo tiempo es muy agradable delante de Dios (y tiene sus recompensas).

En I Pedro 4:10,11 encontramos cuál debe ser la actitud correcta de todos aquellos que estamos involucrados en la obra del Reino. Nunca olvidés que lo hacés para gloria de Dios y para bendición de la iglesia. Cualquier otra actitud (como querer sobresalir, buscar el poder, recibir reconocimiento, o simplemente sentirte bien) está fuera de la voluntad de Dios.

Finalmente, te recomiendo la lectura de “Cómo alcanzar tu máximo potencial” por Bernardo Stamateas (publicado por Certeza). Además, si tienes otras preguntas, no dejes de visitar nuestro sitio, www.elbunker.net. “Solamente los que se hacen preguntas hallarán respuestas”.

Por Ing. Howard Andruejol
www.elbunker.net

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Cybersexo ¿Por qué atrae tanto?

Con todas las oportunidades que nuestra cultura ofrece y los diferentes medios de comunicación que existen hoy, que es lo que atrae a la mayoría a buscar sexo en el Internet?
Los factores que se describen a continuación son los que considero los más importantes.

ACCESIBILIDAD

Antes de que existiera el internet, las formas más comunes donde se conseguía pornografía o material sexual eran: películas de 8mm, videos VHS, salas de cine para adultos, clubes de striptease o prostíbulos. Todos estos tenían la limitante de lugar, había que viajar para conseguirlo. Tiempo, no estaban abiertos las 24 horas los 365 días del ano, y siempre existía la posibilidad de ser visto, descubierto.
El internet vino a cambiar todo esto, hoy en día, cualquiera que tenga acceso a internet y una computadora, tiene la posibilidad de tener a su disposición material pornográfico de todo tipo y nivel de degradación las 24 horas, los 365 días.

ANONIMATO Y AISLAMIENTO

Tal vez el componente más poderoso del internet es el anonimato. Provee la oportunidad de separarnos de otros y luego ingresar a un mundo privado donde cualquier fantasía es posible realizarla, sin el riesgo de ser visto por otros y tampoco de contraer enfermedades de tipo sexual. Este aislamiento les ayuda a creer y justificar su pecado, pues “no están haciendo daño a nadie”.

El mayor temor de un adicto sexual es “SER DESCUBIERTO”, algunos le temen más que a la misma muerte, y por eso se convierten en expertos del engaño y la mentira, todo para cubrir sus actividades secretas. Antes del internet, la posibilidad de ser descubierto era muy grande, y esto servía como una fuerza de disuasión.
Los adictos sexuales se vuelven “maestros” del aislamiento, buscan por todos los medios estar solos ya que esto les permite sumergirse en su mundo privado. El carácter se distorsiona y las habilidades de relacionarse socialmente de dañan.

BARATO

Hace algunos años, conseguir pornografía hard-core (dura) o de niños, tenía un costo alto, ahora con el ingreso del internet a precios accesibles existe la posibilidad de obtener lo que quieran y además no tienen que gastar en comprar una revista completa, pueden escoger solamente lo que quieren ver y descartar lo demás.

El slogan del pornágrafo es: SEXO, LO QUE QUIERA, CUANDO QUIERA, A BAJO COSTO, SIN COMPROMISOS, SIN PELIGROS.

No debería de sorprendernos las siguientes estadísticas.

Cada segundo    Se gastan 3,500 dólares en pornografía
30,000 personas están viendo pornografía
372 usuarios de Internet buscan sitios adultos
Cada Día = 260 sitios pornográficos se agregan a la Web es decir, 94,900 al año.

AGRESIVO

Cuando escucho la siguiente expresión de la gente “ yo nunca buscaría nada de esa basura”, a veces quisiera responderle, … “no hay necesidad de que usted la busque, ELLA lo busca a usted”.
Quiero que sepa que los pornógrafos, los productores de pornografía, son los mercadologos más astutos de planeta, sencillamente porque son unos depredadores, siempre están buscando nuevas víctimas. Al igual que los vendedores de droga en las calles, siempre tienen nuevas y mejores tácticas para vender su droga, y el cliente objetivo principal cada vez se vuelve más joven, más pequeño en edad, ya que saben perfectamente que si logran dañar a alguien en la niñez, probablemente lo tendrán cautivo por muchas décadas.
Ellos tienen el motivador más grande del mundo… DINERO.
Por dinero están dispuestos a hacer cualquier cosa por obtenerlo, solamente en el año 2006, las ganancias, no las ventas, las ganancias en la industria fueron de 97,000 MILLONES DE DOLARES!

Y por ultimo….

LA FANTASIA

El cybersexo ofrece la oportunidad para desarrollar las fantasías sexuales que quieran, las personas se pueden “objetivizar”, es decir tratar como objetos, sin temor a ser rechazados.
La variedad de cosas que se pueden encontrar y usar para el placer propio en internet solo está limitada por la imaginación humana, es decir, no tiene límite.

Todos estos factores aumentan las posibilidades de volver adictos incluso a aquellos que no tienen problemas en el área sexual, pero que en un momento de descuido, problemas o depresión, acuden a este medio para “medicarse”. Es decir, aquellos que están emocional y psicológicamente vulnerables a esta disponibilidad sin restricción.

En base a lo que has leído, que medidas tendrías que tomar para evitar en tu vida o en tu hogar la pornografía por internet se convierta en una esclavitud? Puedes pensar en algo?
Te daré unas ideas…

1 – Pon la computadora en un lugar publico, donde todos la puedan ver y no haya posibilidades de esconder lo que se esta viendo.

2 – Pon un filtro a la computadora, uno que verdaderamente funcione y que alguien mas tenga la clave.

3 – Analiza si tu esposo, esposa o hijos pasan demasiado tiempo en el internet y se aíslan de los demás.

4 – Si te preocupa, o en tu interior sientes que “algo” esta pasando, no lo dejes allí, seguramente es el Espíritu Santo guiándote a confrontar el asunto o a pedir ayuda, recuerda, es mejor prevenir que lamentar.

 

Y recuerda siempre esto…
Y á Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho
más abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la
potencia que obra en nosotros, A Él sea gloria en la iglesia por
Cristo Jesús, por todas edades del siglo de los siglos. Amén.
Efesios 3:20-21

 

Tomado de: Libresencristo.org

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Los Pobres, Don de Dios

“Los pobres son la esperanza del mundo porque nos proporcionan la ocasión de amar a
Dios a través de ellos. Son el don de Dios a la humanidad, para que nos enseñen una manera
diferente de amarlo, buscando siempre la manera de dignificarlos y rescatarlos. Ellos,
son el signo de la presencia de Dios entre nosotros, ya que en cada uno de ellos es Cristo
quien se hace presente. Por eso, Él no nos preguntará cuántas cosas hicimos, sino cuánto
amor pusimos en ellas.”

Madre TeresaDe Calculta

Luego de leer esto comprendí que soy un miserable, que he hecho muchas cosas porque es bueno hacerlas, comprendí que aunque hagas las cosas bien si no las haces con el corazón es como si no lo hicieras. Esperanza del mundo, siempre creí que la esperanza del mundo era la prosperidad para todos, era que cada uno tuviera para sostenerse, pero luego me di cuenta de cuanta gente tiene todo y siempre le falta algo.

Al mirarme por dentro tuve que afrontar mi triste realidad, esa que me hace buscar cada vez más, que me desgasta en una est ú pida ambición, una eterna e insaciable sed por beber las mieles de la vida. Cuando el amor deja de ser el motor de mis decisiones, es cuando empiezo a equivocarme, porque nada será suficiente, nada llenará el espacio que pretendo llenar, porque aunque las posesiones son buenas, necesarias y útiles, he de comprender que no son del todo capaces de llenarme. Siempre me enseñaron que ser pobre era una maldición, que la pobreza no era parte del plan de Dios, no digo que tener es malo, tampoco creo que ser pobre sea lo mejor, pero nunca me di cuenta que es el amor el que debe prevalecer sobre todas las cosas, eso incluye mis decisiones.

Así que mientras el tiempo pasa, trataré, seguiré, lucharé por encontrar el motivo correcto para hacer las cosas, para amar al que me odia, pero creo que es más difícil amar lo que odio, cuesta, pero simplemente hay que seguir.

Así que si he de hablar de esperanza, es simplemente entendiendo que todos necesitamos de ella, en la situación en la que nos encontremos, el enfermo espera recuperarse, el pobre espera poder comer mañana, la madre espera que la hija vuelva a casa, el padre espera que su hijo pueda perdonarlo, el pueblo espera que la situación mejore.

Pero al final la esperanza se alimenta de fe y de ilusión, y se muere de hambre cuando come realidad, no quiero cerrar los ojos a la realidad, pero tampoco quiero verla tan detenidamente que deje ciega mi fe, después de todo, fe es ESPERANZA en algo que aún no es real.

Por Allan Salinas

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